Entre los muchos errores que ha cometido y que aún sigue cometiendo el Real Madrid en su planificación, si es que la tiene, es vender, cesar, traspasar o no renovar a jugadores que tienen una gran valía futbolística pero debido a la gran acumulación de jugadores o a otro tipo de problemas tienen que dejarlos marchar a otros clubes.
Ejemplos de ellos los tenemos en los casos de Mariano, Carvajal, James, Ceballos, Lucas Silva y así muchísimos jugadores cada cual con un caso diferente.
Un caso muy especial y que me causó un desencanto enorme y al mismo tiempo nada de extrañeza, fue la marcha de Angel “el fideo” Di María. Desde mi posición de aficionado al fútbol, pero no profesional en la materia, me pareció de una gran torpeza prescindir de este magnífico jugador y más cuando otros que han pasado por su puesto no han rendido como se esperaba.
Di María, un fijo en la selección albiceleste para todos los entrenadores, es un jugador que quizás no es un gran reclamo para las grandes marcas deportivas ni de otras índoles, tiene poca propaganda comercial, pero en mi opinión es un jugador top en su posición.
Encuentro pocos jugadores que tengan una versatilidad tan grande, una intensidad tan alta en su juego, con calidad, gran disparo a puerta y juego de asociación. Fueron las desavenencias con el presidente del club blanco las que causaron su marcha al club parisino al parecer por no querer
aumentar sus emolumentos cuando bien se lo tenía ganado al ser un imprescindible en el equipo y más después de haber sido nombrado mejor jugador de la final en la Champions del 2014. Según Transfermarkt, una importante web sobre el coste
de los jugadores en sus diferentes etapas, tiene un valor de actual de mercado de 40 millones de euros, muy por debajo de las cantidades por otros jugadores que aún no han demostrado nada.
La llegada de James al club merengue forzó aún más su salida. Así es como actúa algunas veces el club blanco, no aumenta el salario de un jugador fundamental y ya consolidado en el esquema del equipo, pero sí compra a otro mucho más caro. El presidente piensa, quizás demasiado, en la parte ingresos cuando compra a un jugador y a eso no se le puede llamar planificación deportiva sino hacer negocio.
Son este tipo de partidos como el del pasado Miércoles en el Parque de los Príncipes en la Champions League donde el “el fideo” muestra todo su potencial y su extra de motivación le lleva a demostrar con creces toda su valía. Lo considero un jugador muy infravalorado durante su etapa en el Real Madrid, al que no se le hizo justicia acorde a su rendimiento. Pero repito, esto no pilla por sorpresa para aquellos que se paren a analizar la planificación del equipo blanco a lo largo de las temporadas.
El título de este artículo tiene su sentido ya que considero al argentino una estrella eclipsada por otras allí donde esté. En su actual club tanto Neymar, Mbappé como Cavani están por delante de él mediáticamente, pero el equipo parisino le debe mucho por las maravillosas actuaciones del
espigado jugador.
¿Realmente creen que el rendimiento de Neymar es superior al de Di María? Piensen sobre ello.
