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El eterno dilema del estilo

El eterno dilema del estilo

La cuestión del estilo es un debate tan antiguo como el propio fútbol, pero es parte de la “salsa” que mueve este deporte.

Ha sido, es y seguirá siendo un generador de opiniones donde nadie se pondrá de acuerdo, donde cada uno verá las carencias del estilo no deseado y alabará las suyas, y donde surgen preguntas como, ¿qué es más importante el juego o el resultado?, ¿de qué forma quiero jugar para intentar ganar?, ¿de qué forma quiero jugar para no perder?, como pueden comprobar los enfoques son muy diferentes. Ahí radica principalmente la diferencia.

Bilardistas contra Menottistas, o más reciente, el Cholismo contra el Guardiolismo. Esos parecen ser los extremos, esas son las dos corrientes que crean el debate.

En Argentina sigue siendo tema de controversia el gusto por el Flaco Menotti y el Narigón Bilardo. El carácter, la lucha, la intensidad, el resultado frente al toque, a la posesión, al ritmo de juego, al achique de espacios. Los dos han ganado, luego, los dos son buenos estilos, pero no son los únicos, hay también estilos intermedios. ¡Por suerte!

Digamos que los más importante ha sido siempre y será, ganar, eso es obvio pero el espectador estará más contento con su equipo si encima de ganar juega bien, mientras que, si un equipo que no hace nada en favor del espectáculo pierde, sus seguidores estarán aún más enfadados. Quién no se consuela es porque no quiere. El fútbol es rico en sentimentalismos y cada uno lleva su frustración y alegrías de una manera.

Cada aficionado tendrá su opinión, su preferencia y ninguna es mejor que otras ya que sea cual sea el estilo deseado, todos tienen ejemplos que demuestran que han ganado algo y que son perfectamente válidos. Lo importante realmente es llevar a cabo bien tu estilo, pulirlo y creer en él y hacer que tus jugadores así lo crean. No valen los pseudoestilos. Ninguno de ellos garantiza nada, pero si crees en él, es con el que tienes que jugar. La plantilla de jugadores también marcará mucho tu forma de jugar.

Podemos afirmar que hay corrientes en el tiempo que marcan una tendencia u otra. Durante los años en los que el Barcelona de Guardiola y la Selección Española campeona de Europa y del mundo la tendencia cambió a querer poseer la pelota, el famoso Tiki Taka. La misma transformación de la Selección alemana es un claro ejemplo de cómo un equipo con una forma de jugar de sobra conocida copia este modelo y lo lleva a un alto nivel cuando en 2006 ganó el Mundial.

Por el contrario, en estos momentos la campeona del Mundo es Francia con un juego de contención, asfixia del juego rival, llevando al máximo nivel el “mi juego es que tú no juegues”. Respetable sí, eficaz también, pero ¿bonito y llamativo para el espectador? Pues los habrá que les guste ese estilo con lo cual me reafirmo que esto de los estilos es cuestión de gustos. A otros les aburrirá.

La Argentina de Menotti, el Ajax de Cruyff, el Milán de Sacchi, el Barcelona de Guardiola frente a la albiceleste de Bilardo, el At Madrid del Cholo Simeone, son ejemplos claros de equipos que han triunfado. Ninguno es despreciable, ninguno es defenestrado del balompié solo son fruto de las creencias, experiencias y gusto de sus entrenadores, los cuales bebieron de unas fuentes de las que son fieles seguidores.

Que no pare nunca este dilema por bien de los espectadores, eso sí, siempre con respeto como en cualquier orden de la vida.

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