Los traspasos de jugadores entre equipos masculinos suelen ser mas mediáticos por las cifras de intercambio, los sueldos multimillonarios y los piques con entrenadores o directiva. Esto aumenta si se traspasan entre equipos clasificados como “eternos rivales” como el FC Barcelona y el Real Madrid (un ejemplo siendo el traspaso del portugués Luis Figo en el 2000). Esto a menudo se ve como una gran traición por parte de la afición.
De momento, en el fútbol femenino estas cosas pasan casi desapercibidas en los medios. No se mueve la cantidad de dinero que vemos para los hombres. Y aunque entre algunos equipos tengan un gran sentido de rivalidad, se vive de otra manera.
Para el aficionado que preste atención, lo que más se nota por el lado de los equipos femeninos es el cariño y agradecimiento de la afición cuando una jugadora clave y querida se va de un equipo a otro, incluso si su equipo nuevo es un “eterno rival”.
No ocurre en todos los casos, pero podríamos decir que por lo general se ve más.
Este es el caso de Allie Long (Huntington, NY), hasta hace poco jugadora del equipo Portland Thorns de Oregón, que fue traspasada al equipo rival Seattle Reign de Washington.
Por la costa oeste de los Estados Unidos y Canadá hay cierta rivalidad entre los equipos que caen dentro de la zona denominada como Cascadia (que incluye Oregón, Washington, y British Columbia por la parte de Canadá). Los principales equipos están en las ciudades de Portland, Seattle y Vancouver, respectivamente.
A la ciudad de Portland se le denomina “Soccer City USA” (Ciudad del Fútbol de USA) y lleva desarrollando una afición apasionada desde 1975 cuando empezó el equipo de fútbol masculino Portland Timbers (campeones de la liga MLS en el 2015).
Su afición es ecléctica, variada, y muy creativa (sus tifos son dignos de colgar en galerías de arte). Les encanta el buen fútbol, una buena puesta en escena, y son grandes defensores de la igualdad.
Cuando se formó la nueva liga femenina NWSL en el 2013, la directiva de los Portland Timbers decidió apostar por el fútbol femenino, y formaron el equipo que llamaron Portland Thorns.
Apostaron fuerte, con jugadoras de nivel internacional como las canadienses Christine Sinclair y Karina LeBlanc, y las estadounidenses Tobin Heath, Alex Morgan y Rachel Van Hollebeke. Todas formaban parte consistente de sus equipos nacionales. Entre este equipo había también otras aspirantes a la selección nacional absoluta estadounidense, como Allie Long.
Durante estos cinco años con el equipo, Long logró anotar 31 goles y 13 asistencias en 104 partidos para Portland. Anotó el gol ganador en tiempo extra de la semifinal del 2013, que las llevaría a ganar el campeonato inaugural de la liga NWSL.
Pero aun no había logrado entrar en la selección nacional, y sufrió la decepción de no formar parte del equipo que participó (y ganó) la Copa Mundial Femenina de Canadá del 2015.
Allie se quedó en Portland, donde logró encaminar 10 goles y plantarse como referente del centro del campo. Aunque no fuera lo suficiente para llevar al equipo a las semifinales de la liga y tener opciones a ganarla, si logró cautivar a los aficionados (los de habla hispana la llaman “La Rubia”).
Fuera de temporada, redobló sus esfuerzos para mejorar su juego y lograr ese añorada llamada al equipo nacional. Fruto de tanto esfuerzo, Allie logró traspasar esa barrera aparentemente impenetrable, y ya forma parte indiscutible del equipo nacional. Es más, logró su primera medalla olímpica con el equipo en el 2016.
Por ello la afición de Portland la aprecia tanto, porque ven reflejados en ella los valores del compromiso y el esfuerzo para lograr lo que uno se plantea. Y a la par, Allie siempre ha mostrado su agradecimiento a la afición por su cariño, involucrándose también en la comunidad. Allie se ganó el cariño de la afición de Portland por su disciplina y ética de trabajo. Es una jugadora con clase, tesón, y digna de confianza.
Por eso, aunque a muchos aficionados les chocó la noticia del traspaso a Seattle, se quedan con un buen sabor de boca. Saben que han formado parte de la evolución no sólo de una jugadora y persona honrada, si no de una ilusión que nos une a todos.
La ilusión de ver cumplidos nuestros sueños.
Es cierto que será raro verla jugar para este rival de las Thorns. Pero el cambio también es fruto de un equipo que evoluciona. Allie necesita seguir jugando para tener opciones para poder clasificar a USA para la Copa Mundial Femenina del 2019, y mientras tanto este cambio hará mas interesante ver los partidos entre Portland y Seattle.
Una cosa que no cambiará es que siempre habrá un sitio especial en el corazón de los aficionados de Portland para La Rubia.
Gracias, Allie, por tu pasión y por confiar en una afición que siempre apostó fuerte por tus sueños.
Y en eso, ganamos todos.
