Inesperado y sorprendente, así podemos definir la sanción del TAS al caso Manchester.
Desde que el Manchester City es el gigante que es hoy en día ganando un tetracampeonato sin precedentes en la isla (Liga, Copa, Copa de la liga, Supercopa) ha gastado una exorbitante cantidad de más de 1300millones de petrodólares incumpliendo las normas del fairplay financiero.
Ante esto, la UEFA había condenado al City a pasar dos años vetado de la máxima competición continental de clubes.
Ahora, hoy se sabe que no solo no hay condena; más bien que sería solo auspiciada por la módica cantidad de 10 millones de euros algo inverosímil para la cifra que ha gastado en esta década uno de los equipos más ricos del mundo.
La apelación de los de Manchester dio frutos cuando el TAS decidió que no se podían comprobar tratos bajo el agua por parte de patrocinadores.
El primer impacto de la sanción de vio reflejada en la tabla de la Premier League con una cantidad importante de equipos compitiendo por el lugar que se había abierto. Ahora, los clubes deben luchar más ferreamente por los puestos de Champions porque el City ya está plantado en la próxima edición de la Liga de Campeones.
Soy un amante de los milagros (me encantó que el Leicester City ganará la Premier League) pero ahora, por más atroz que parezca se quiere monopolizar el fútbol a base de billetazos.
En lo que al autor respecta, seguiré esperando milagros y sin apoyar a los clubes más ricos porque se quiera o no, el dinero no compra la felicidad.
